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Cristo no nos dejó huérfanos. Nos llenó de Su Espíritu Santo

  • 3 mar 2018
  • 5 Min. de lectura

Juan 16:16-24

La distancia hacia la cruz en esta parte del discurso del aposento alto es cada vez más corta para el Señor Jesús. Pero su deseo de compartir con sus discípulos, de explicarles lo que habría de venir (aunque no lo entendieran en ese momento); de animarlos y de exhortarlos a caminar en total dependencia de Él era mayor que los sufrimientos que les esperaban.

Es difícil colocarnos en la mente de los discípulos y tratar de comprender sus sentimientos, podría ser una de las horas más oscuras para ellos, que su Maestro estuviera a punto de partir, que todo lo que habían dejado para seguirle, habría sido en vano.

Sus mentes como las nuestras, tan limitadas para comprender su mensaje, se llenaban de dudas, de interrogantes y aún de desilusión; la esperanza de un salvador para ellos se estaba desvaneciendo poco a poco. Y es que cuando todo aquello en lo que hemos edificado nuestra esperanza empieza a desaparecer, junto con ello desaparece nuestra vida. Y lo vemos cuando se edifica fuera de la roca que es Cristo: en una relación matrimonial o con los hijos, en la economía, en los títulos, en un pastorado o en un liderazgo.

Desde el antiguo testamento Dios el Padre habló acerca del verdadero fundamento, Su hijo.

Veamos:

Isaías 28:16

Por el tipo de pr eguntas que se hacen entre ellos es evidente que la confusión era grande, no podían entender lo que el Señor les estaba diciendo. Recordemos que hace poco estaban discutiendo acerca de quién sería el mayor en el reino. Lucas 22:24-27:

Todo esto que les estaba diciendo el Señor no encajaba con lo que ellos tenían en mente sobre el Reino.

¿Cómo comprender entonces lo espiritual cuando ellos están aún en lo terrenal?

Y es que nosotros también preguntamos al Señor cuando las cosas que nos suceden no encajan con nuestros planes: ¿Señor por qué sucede esto, no entiendo? En el instante que nuestra mente, nuestro corazón y todo nuestro ser se alinean con Él, las dudas y las preguntas serán menos, pero mayor nuestra voz de alabanza.

En medio de la angustia, cuando las cosas son difíciles, el Señor siempre está ahí para consolarnos.

¿Qué le dice el salmista a su corazón?:

Salmos 42:5

Pablo también nos recuerda que el señor no tiene límites para consolarnos. Dios utiliza a quien quiere y como quiere:

2 Corintios 7:6

También proverbios nos afirma que ni aun las dificultades trastornarán los planes de Dios:

Proverbios 23:18

En este instante del aposento alto, el que debió haber sido consolado fue el señor Jesús, Pero su perfecto amor no permitía la auto consolación. Su amor por ellos y por nosotros es lo que lo llevó a estar estas últimas horas, antes de su muerte, con ellos.

Juan 13:1

En este estudio trataremos de responder a las preguntas que se hacían algunos de los discípulos. No quiere decir que los demás supieran o entendieran lo que estaba pasando.

¿Qué es esto que nos dices?

- …todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco y me veréis.

- y ¿por qué dices que vas al Padre?.

Siempre actuamos como si el Señor no conociera lo más profundo de nuestro corazón,

Salmos 139:2

Isaías 65:24

Para el Señor ni nuestros pensamientos, ni nuestras intenciones le son ocultos. Estas dudas o interrogantes de los discípulos el Señor ya las conocía.

¿Qué impedía que el Señor Jesús dejara a estos discípulos sabiendo que más adelante le abandonarían?, ¿que había de bueno en ellos para que Él a pocas horas de su muerte estuviera más pendiente de ellos que dé Él mismo?.

Ellos como nosotros, necesitamos Su amor y Su misericordia

Frederic Louis Godet, comentarista suizo del siglo XIX, resumió bien la perplejidad de los discípulos:

“Donde es claro para todos nosotros, para todos ellos era misterioso. Si Jesús desea fundar el reino mesiánico, ¿por qué se va? Si no lo desea, ¿por qué regresa?”

Estas preguntas nos llevan a pasajes como:

Juan 7:33

Juan 12:35

Juan 13:33

Juan 14:9

Con la afirmación “Un poco más, y ya no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis” El señor está hablando en términos de su partida temporal por causa de su muerte y de su regreso por la resurrección, pero también de su permanencia definitiva por la venida del Espíritu Santo. Para los discípulos esto era incomprensible, en ese momento; pero para nosotros hoy ya no lo es, no tenemos que experimentar su ausencia, ahora por Su espíritu, Él vive en medio de su iglesia.

El pasaje de Juan 14:18-19

Nos muestra que su regreso sería por el Espíritu santo, mientras que los versos anteriores están hablando de Su promesa.

Aunque ellos no comprendían en ese instante, el Señor les hablaba sobre la alegría que produciría en el mundo su muerte en la cruz, a diferencia de la tristeza temporal que vendría sobre ellos, pues esta se convertiría en un gozo permanente. Y para explicarlo, usa como metáfora tres situaciones que se presentan con el parto de una mujer cuando nace el niño.

  • La angustia.

  • El hijo que nace.

  • Y el gozo resultante.

El dolor es real e intenso, pero el gozo supera la angustia y es lo que se recuerda luego del evento, porque un hijo ha nacido.

Para muchos la experiencia en Cristo se limita solamente a Su sufrimiento, siempre lo contemplan en Su agonía, dolor y muerte en la cruz. Se quedaron ahí. No han experimentado el gozo de mirar a la cruz vacía y entender que ese era un paso necesario para nuestra redención pero con la victoria en la resurrección y ascensión al Padre.

No hay un episodio diferente al de la cruz que produzca gozo para el creyente. Para el mundo es causa de burla, de menosprecio, para nosotros es la causa de nuestra redención, de nuestra nueva vida en Cristo.

En contraste de la expresión “Y no me veréis” del versículo 16, nos encontramos ahora en el versículo 22 “pero os volveré a ver” y como resultado se gozará nuestro corazón.

El gozo que experimentan los discípulos está relacionado directamente con volverle a ver. No está limitado solamente al relacionado con la resurrección.

Juan 20:19

Juan 20:20

Es el gozo de volver a experimentar su comunión con él, de volverle a ver.

La luz de Cristo nos lleva a ver la cruz desde una perspectiva correcta.

Gracias a Dios que es Cristo quien nos ve, es Él cómo lo hemos comentado, es por causa suya, no por voluntad nuestra que estamos en El.

Isaías 25:9

Juan 14:16-19

El gozo en nosotros no depende de las circunstancias, depende de Jesús, él es la causa de nuestro gozo. Pero tristemente el mundo busca el gozo en las cosas temporales en la variabilidad de este mundo. En Cristo todo permanece

Oración:

Señor Jesús gracias por ser Tú nuestra roca firme. Porque en ti podemos hallar salvación. Gracias porque hoy podemos ver la cruz vacía y entender por tu Espíritu santo la necesidad de tu muerte sacrificial en ella. Guíame cada día en tu verdad.

Fuentes:

1. Comentario Macarthur del Nuevo Testamento Juan pg.732-735

2. Comentario al Nuevo Testamento El evangelio según San Juan pg. 457-460

Versión utilizada: LBLA

 
 
 

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